|
CASTELLANO / INGLÉS / ITALIANO / PORTUGUÉS / FRANCÉS BIOGRAFÍA DE LA MADRE MARÍA PILAR
Pronto probó en propia carne las punzadas del dolor y comprendió el valor redentor del sufrimiento. A la edad de 12 años fue víctima de una enfermedad misteriosa, que ningún médico supo diagnosticar. Después de cuatro años vividos por motivos de salud en Alfamén (Zaragoza), regresó a Zaragoza, donde comenzó a trabajar en una fábrica de calzado, siendo muy querida de todos, por su sencillez, su natural simpatía, su bondad y laboriosidad. Pero, el Señor quería llevarla por otros derroteros y la fue adentrando en el misterio de la Cruz. Y tanto amó María Pilar el sufrimiento que solía decir: «Encuentro en este sufrir un amor tan grande hacia nuestro Jesús, que muero y no muero... porque ese amor es el que me hace vivir». .
El 8 de diciembre de 1939, fiesta de la Inmaculada, de la cual era devotísima, Maria Pilar se curó milagrosamente de su parálisis que la había tenido postrada durante más de 10 años en el lecho. Desaparecieron también los quistes y recobró instantáneamente la vista. Inmediatamente puso en marcha la Obra, trasladándose, junto con varias jóvenes, a Madrid, donde ya había sido aprobada la Fundación con el nombre de «Misioneras de Jesús y María». Pronto se interpusieron los juicios humanos a los planes de Dios y le prohibieron ejercer cualquier apostolado, hasta que en 1942 el Sr. Obispo de Madrid erigió canónicamente la Obra como «Pía Unión de Misioneras de Jesús, María y José». Pasados dos años de fecundo apostolado entre los pobres, niños y enfermos de los suburbios, Dios la quiso llevar de nuevo por el camino de la Cruz. Se le reprodujeron los quistes del vientre y, a la enfermedad, se unieron los sufrimientos morales con los que Dios suele purificar a las almas que quiere llevar hasta la cima de la perfección. Calumnias, intrigas, incomprensiones desacreditaron su Obra y alejaron de la misma a varias jóvenes que le habían sido siempre fieles. Llegaron hasta tal punto las cosas que María Pilar, aconsejada por el confesor, en noviembre de 1944 tuvo que retirarse de su propia Obra. La siguieron nueve de sus Hijas. El 9 de diciembre viajó a San Sebastián, último tramo de la subida al Calvario. Durante el viaje, en una noche gélida y por caminos cubiertos de nieve, se fracturó una pierna en un accidente de coche. Un tumor maligno que se manifestó casi contemporáneamente, la hirió de muerte, pero no logró apagar la luz de su fe ni su firme convicción de que la Obra volvería a resurgir. Postrada en el lecho del dolor, abandonada de las criaturas, pudo saborear mejor el cáliz, mientras alentaba a sus Hijas diciéndoles: «Siento dejaros porque os amo mucho, pero desde el cielo os seré más útil. Volveré a la tierra para estar con los que sufren, con los pobres, los enfermos. Cuando más solas estéis más cerca estaré de vosotras». Murió en San Sebastián, a los 39 años, el 27 de agosto de 1945, ofreciendo su vida por las Hijas que se le habían separado, a quienes recordaba con dolor y con cariño: «Las amo tanto, -decía- que no las puedo olvidar; aunque me pegaran y me arrastraran, quisiera tenerlas aquí. No quiero acordarme del mal que me hacen sino del bien que me hicieron. Bien sabe nuestro amado Jesús que más, mucho más de lo que me hacen sufrir quiero que les dé de cielo». Sus Hijas, confiadas en las palabras de la Madre, permanecieron unidas bajo la dirección del Padre Daniel Díez García, que la había ayudado y asistido durante los últimos años de su vida. En 1947 llegaron a Logroño y, en mayo de 1948, el Sr. Obispo D. Fidel García Martínez las aprobó canónicamente como Pía Unión bajo el nombre de «Obra Misionera de Jesús y María».
La fama de santidad de Mª Pilar Izquierdo se acrecentó de tal forma que, el Sr. Obispo de Calahorra, y La Calzada-Logroño, Mons. Francisco Álvarez Martínez, inició la Causa de Beatificación y Canonización. El 18 de diciembre del 2000, SS. El Papa Juan Pablo II declaró la heroicidad de las virtudes y el 7 de julio del 2001 aprobó el milagro atribuido a su intercesión. El 4 de noviembre de 2001 en una solemne ceremonia fue beatificada por SS. Juan Pablo II en Roma. SU LEMA: DOLOR, ALMAS, AMOR “Amar el más sufrir, sufrir por amor, sufrir y amar para salvar las almas” Estos eran los deseos ardientes de Mª Pilar. Un lema que no quedó en deseos sino que lo hizo vida. Probada en el dolor físico, pobreza y enfermedad pero sobre todo, rodeada de grandes sufrimientos morales: calumnias, difamación, humillaciones, abandono… supo convertir su vida en un “Canto al amor”. Cuando nuestra naturaleza humana tiende a rechazar todo sufrimiento,y no es capaz de comprender y dar sentido al dolor, ella, Mª Pilar no sólo lo acepta sino que se alegra y goza en él porque comprendió que es el camino más recto para ir a Jesús y lo único “que no tiene trampa” .
. . “Dolor, almas, amor” era su tiple martirio, su canto de lucha, su divina obsesión. Cada día entablaba un combate espiritual, una apuesta a lo divino: “A ver Jesús quién puede más, si Tú a mandarme sufrimientos o yo a saberte amar”. Este es el mensaje que nos dejó esta extraordinaria mujer plasmado en su corta existencia de sólo 39 años, mensaje que sólo con la luz divina se puede comprender y amar. “¡Oh Dios mío! ¡Sufrir cada vez más y sonreír cada vez mejor! ¡Aleluya en la noche! ¡Aleluya en los desgarramientos interiores! ¡Aleluya en mi triple martirio! ¡Aleluya, Dios mío! ¡todavía más hiel en el cáliz y siempre! ¡Quiero saborearlo como miel delicadísima! ¡Oh santa humillación! ¡Ven, ven, que te amo y te abrazo con alegría y con respeto! Tengo sed. ¡Ah!, no alcanzo a decir la sed que tengo de dolor, de almas, de amor. ¡Dolor, almas, amor! Son tres pasiones que crecen a cada instante que pasa, son tres torturas. Es mi triple martirio”. (Bta. Mª Pilar Izquierdo)
Pensamientos
| |||||||||||||||||||||||||||||||